SAN NICOLÁS DE BARI, EL PRIMER HOSPITAL DEL CONTINENTE AMERICANO


Texto/Imagen:

por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

En México se tiene la creencia de que el Hospital de la Purísima Concepción y Jesús Nazareno, mandado a construir por Hernán Cortés en 1524 en la Ciudad de México. Sin embargo, tal como sucede cuando se habla de instituciones que formaban parte de la vida cotidiana de los europeos en América, como el cabildo, la iglesia, la universidad, el puerto, etc., debe recordarse que el 6 de enero de 1496 el almirante Cristóbal Colón había fundado la villa de la Isabela en la isla de La Española -actualmente dividida en los países de República Dominicana y Haití- y que para 1519, año del arribo de la armada de Cortés a Mesoamérica, los españoles ya tenían 25 años colonizando el continente con numerosas fundaciones.

A la fundación de una villa, tras realizarse los actos protocolarios según las leyes del reino de Castilla, se agregaba la formación de un cabildo o ayuntamiento cuyos miembros eran elegidos entre los capitanes y expedicionarios presentes. Después se repartían solares de tierra para asentarlos y se notificaba a los reyes de España de tales hechos, pidiendo el reconocimientos de los cargos y solicitando mercedes para los habitantes, por los servicios prestados a la corona. La respuesta de los monarcas a veces incluía el escudo de armas y el preciado título de ciudad, que elevaba a la población en categoría social y política cuando ya llevaba años de duradera existencia. En tanto se realizaban estos trámites al otro lado del Océano Atlántico, lo que podía llevar meses o años en realizarse, se construían los edificios donde estarían los representantes de autoridades civiles, militares y religiosas desempeñando su función: la casa del cabildo, la iglesia, una fortaleza o al menos una empalizada protectora, almacenes, atarazanas, las casas de los civiles, etc. Generalmente iniciaban con materiales sencillos como madera, barro y tejas, para reformarse posteriormente con mampostería de piedra.

Si en la expedición fundadora arribaban frailes de alguna Orden religiosa (franciscanos, domínicos, agustinos, mercedarios, etc.) o a corto plazo para ayudar en la evangelización de las poblaciones nativas, se construían conventos para alojarles y también proporcionar los siempre necesarios servicios de hospital.

Una instalación para atención de sus enfermos, como inevitablemente se contabilizaron muchos por las enfermedades endémicas y falta de aclimatación, ya fuera atendida por religiosos o civiles, formaba parte de sus habituales instituciones en la Península Ibérica desde siglos antes en la Edad Media (476-1453). A partir del descubrimiento de América en 1492, la evangelización y la creación de hospitales fueron parte importante de la política de los máximos responsables de este proceso intercontinental, entre ellos el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, personaje de destacado humanismo renacentista y de gran influencia en la corte de los Reyes Católicos. Desde 1494 asumió la función de provincial de la Orden Franciscana del reino de Castilla y a partir de 1500 comenzó a mandar misioneros franciscanos castellanos al Nuevo Mundo. Entre ellos a su secretario Francisco Ruiz, y después a tres monjes jerónimos, Luis de Figueroa, Bernardino Manzanedo y Alonso de Santo Domingo, encargados de evitar los abusos de poder de los civiles tan lejos de la autoridad de los reyes. Así, hubo no solo cabildos, fortalezas, iglesias y catedrales antes de 1519, sino también hospitales.

La institución médica por parte de los españoles en tierras de América, inició cuando en 1494, desembarcó el doctor Diego Álvarez Chanca, natural de Sevilla, al que se le había asignado un sueldo de 5.000 maravedíes anuales. Trabajó en la isla de La Española hasta el año de 1501. Junto él arribó también el cirujano de la armada, Melchor Maldonado. Unidos, atendieron no solo a los expedicionarios que llegaban en cada vez mayor número desde Europa, sino también a los indígenas que convivían con ellos.

Los restos físicos del Hospital más antiguo de todo el continente americano -islas y tierra firme- se localizan en la ciudad de santo Domingo y tiene una historia interesante. La ciudad fue fundada por Bartolomé Colón el 5 de agosto de 1498, en la margen oriental del río Ozama y luego trasladada por el gobernador Fray Nicolás de Ovando en 1502 a la margen occidental del mismo río. Sus habitantes eran emigrados de la villa de La Isabela, cuando las enfermedades y huracanes les obligaron a abandonarla gradualmente.

En el periodo entre 1498 y 1502, con una población ya permanente y en crecimiento, sus primeros servicios hospitalarios de los que se tienen noticia fueron impartidos por una mujer de raza negra, cuyo nombre, historia y origen no quedaron registrados. Esta mujer curaba a los enfermos pobres en un bohío (casa de planta rectangular construida con troncos o ramas de árbol sobre un entarimado a cierta altura del suelo para preservarla de la humedad, es característica de las regiones tropicales de América), usando evidentemente yerbas y quizá invocaciones a alguna divinidad. Al ver su utilidad, creció con apoyo de las limosnas de los vecinos europeos. Los padres dominicos de esa época hablaron también de dicha negra, que no paraba de día ni de noche, ya que venía cargada de pan ácimo (cazabe) y pesca para atender a los menesterosos. Los galenos Chanca y Maldonado también sirvieron en este hospital improvisado hasta 1501. Esta historia fue recogida por el médico venezolano Miguel Zúñiga Cisneros (1897-1984), historiador de la medicina, en su obra MANUAL DE HISTORIA DE LOS HOSPITALES publicada en 1950 en la ciudad de Caracas.

Después de reubicada la ciudad por Ovando, este recibió unas instrucciones reales entre el 20 y 29 de marzo de 1503, las cuales le ordenaban como gobernador:

“Faga fazer en las poblaciones donde él viere que fuera más necesario casa para hospitales en que se acoxen y curen los pobres ansi de los cristianos como de los yndios”.

Obedeciéndolas, se iniciaron los trámites y obras físicas preliminares, que condujeron a que el 29 de noviembre de 1503 se  fundara el Hospital San Nicolás de Bari. Del que hoy solo quedan ruinas y está actualmente ubicado en la Zona Colonial de Santo Domingo; en la calle Hostos, esquina de la calle Luperón.

Del personal inicial, aparte de religiosos franciscanos que ya estaban en la isla, se sabe que cuando Ovando fue nombrado gobernador en 1501, se organizó una gran expedición para fortalecer la presencia española en esas tierras. El 13 de febrero de 1502 partieron del puerto de Sanlúcar de Barrameda hacia la isla de La Española, 5 naos y 25 carabelas con un total de 2.500 personas entre hombres y mujeres. Entre ellos venía Ovando con 13 criados, tres alcaldes ordinarios llamados Francisco de Piedrola, Cristóbal de Tapia y Rodrigo de Alburquerque con 6 mozos, así como el físico doctor Diego Ponce, su hermano el cirujano Alfonso Ponce, el boticario de apellidos Ordoño Ordóñez, con dos mozos en calidad de ayudantes sanitarios. Los hermanos Ponce fueron, efectivamente, los primeros médicos del Hospital de San Nicolás de Bari. Los primeros profesionales que prestaron servicio en este lugar, fueron los doctores Barreras, Sepúlveda y el cirujano Juan Camacho con un sueldo de 90 pesos.

La obra original fue un pequeño edificio de madera y paja que se hizo entre 1503 y 1508. Fue ampliado y terminado en duradera mampostería de piedra hasta 1519. El 23 de febrero de 1512, el rey Fernando el Católico ordenó entregar 60 indios de encomienda al médico y 40 más al boticario del hospital para el cuidado del hospital y el auxilio de los enfermos. Esto indica que la institución fue creciendo hasta convertirse en un verdadero centro hospitalario: inició con solo 6 camas para atender enfermos y para 1522 atendía más de 60 enfermos por día, especialmente a los de baja condición económica según los preceptos de la Iglesia Católica y las disposiciones de los reyes en materia sanitaria para sus súbditos.

En la isla de La Española y en muchos otros sitios americanos, los hospitales tuvieron que combatir en forma habitual los padecimientos ocasionados por la peste, tosferina, viruela, sarampión, paludismo, tabardillo y la fiebre amarilla entre otros muchos otros que afectaban tanto a los hispanos como a los indígenas. Además de atender pacientes, el Hospital de San Nicolás de Bari servía por sus servicios, como una comunión entre los conquistadores y los conquistados, entre autoridades políticas, religiosos y pobres.

Muchos años después, el Arzobispo Carvajal y Rivera escribió en un informe al rey Carlos II el 2 de Diciembre de 1695, recordando los antecedentes del edificio:

“El principio de esta fundación fue un boxio donde hoy está Nuestra Señora de Altagracia que era una negra piadosa que recogía los pobres que podía y los curaba según su posibilidad por no haber hospitalidad en esta ciudad”

No se han conservado los planos de este Hospital iniciado en 1503 y trazado por el constructor Antonio Defilarete. Pero se sabe que fue diseñado por los españoles y que lo construyeron indígenas, negros y españoles que se asentaron en Santo Domingo. Las dimensiones que se calcularon a partir de sus restos, dan 100 metros de largo por 100 de ancho. En una placa de mármol se puede leer:

“Ruinas del templo: hospital de San Nicolás de Bari. Fue construido del año de 1503 al de 1508 por don Nicolás de Ovando, gobernador de la Isla Española y sus dependencias. Era la primera iglesia de piedra de América”.

La iglesia de este Hospital fue la única que se edificó en Santo Domingo antes del año de 1520.

El Hospital fue dañado severamente en 1586 por el asalto de los ingleses, que retuvieron la ciudad durante un mes, retirándose después de que España pagara 25.000 ducados y saquear la ciudad a su antojo. En esos días, fueron destruidos muchos muebles y documentos del Hospital. Los daños fueron reparados en 1598 con 1000 ducados otorgados por la Real Hacienda de Santo Domingo por orden directa de los reyes de España, que en una cédula real ordenaban esos trabajos y mencionaban el detalle interesante de que el Hospital podía recibir 600 enfermos atendidos en 4 enfermerías y una botica. Cuyo servicio lo desempeñaban un cirujano, un barbero, varias enfermeras y cuatro capellanes. Aparte de esta, el Hospital sufrió sucesivas reparaciones y remodelaciones en 1521, 1532 y 1542. También en 1757, 1762 y 1789, lo que contribuyó a alargar la vida útil de tan benéfica institución.

El siglo XVII fue la época de mayor esplendor de este hospital, pues fue ampliado, así como objeto de numerosas distinciones y privilegios, a pesar de haber sufrido periodos de precariedad en su funcionamiento. Fue auxiliado por las autoridades y donaciones de particulares. Para 1695, se sabía que el mismo rey de España era el titular de su patronazgo, lo dirigían tres caballeros, elegidos en mayordomos cada año, por un Capellán Mayor con jurisdicción de administrar sacramentos y con una renta cuantiosa, que era reputada por el más pingüe beneficio eclesiástico de dicho hospital y con el título de Glorioso San Nicolás Obispo. En el Hospital se celebraba la fiesta más solemne de Santo Domingo.

Hacia 1750, se internaban alrededor de 700 personas por año, los servicios eran otorgados por un capellán mayor, un sacristán mayor, un sacristán menor, cuatro capellanes menores y un cirujano. En el 1739 extendió sus servicios a los soldados y se le conoció como Hospital Militar. Para el sostenimiento del hospital los soldados contribuían mensualmente con una cuota y se dictaron disposiciones encaminadas a disponer de los sueldos atrasados, bienes y pertenencias de los soldados fallecidos en el edificio. En 1776 fue también conocido como Hospital Real Militar y era el único con categoría de Real en la isla dominicana. En 1777 comenzó a atender también a presos y por ello se abrieron troneras en sus muros para vigilarles.

Por un plano trazado el 14 de enero 1786 (ver imagen) y que se halla depositado en el Archivo General de Indias con el título de “Plano de San Nicolás de Bari, hospital de pobres enfermos que sirve también para la tropa y presidiarios de esta capital”, se sabe que esta construcción religiosa estaba dotada de hospital y una iglesia que databa de 1519, cuando se hizo la segunda fase de construcción de la estructura original iniciada en 1503. Esta iglesia tenía tres naves, dedicándose la central al culto religioso, en tanto que las laterales y la sección del fondo de la construcción del inmueble se internaban en dos plantas enfermos y pobres. La portada principal, cuyo arco apuntado enmarcado en alfiz, se constituyó como una muestra perfecta del gótico español del siglo XV.

Los constantes cambios en la situación política, social y económica del país entre 1795 y 1865, condujeron gradualmente a su decadencia como institución, aunque el Hospital siguió cumpliendo con sus obligaciones en forma precaria. Para la década de 1870 ya estaba deshabitado debido a los constantes sismos que sacudían la isla Dominicana. El presidente Ulises Heureaux lo vendió a la empresa alemana Holht & Co. en pago de una deuda pendiente. Al ocupar la presidencia Juan Isidro Jiménes, en 1899, recuperó para el Estado la Iglesia de San Nicolás, mientras la señora Lea de Castro adquirirá la capilla de la Altagracia.

Finalmente en 1905, 402 años después de su fundación, su fachada principal fue demolida por personas particulares para aprovechar los materiales para una nueva construcción y el resto siguió un proceso de deterioro hasta dejarlo prácticamente en ruinas. En 1911, lo que quedaba del histórico edificio fue arrasado por un huracán. Entonces, el Gobierno mandó demoler una parte para que los peatones no corrieran peligro. Una nueva demolición se hizo en 1930 por idénticas razones.

A raíz de un fuerte sismo de 7 grados, se cambió esta política hacia los monumentos históricos. Se fundó la Comisión de Monumentos, con la asignación de un presupuesto y un programa paralelo al de la Oficina de Patrimonio Cultural. Entre 1972 a 1976, se produjeron las restauraciones del Convento de los Dominicos, el Convento de las Mercedes, el Convento de San  Francisco y el Hospital de San Nicolás de Bari, cuyos trabajos fueron dirigidos por el arquitecto-conservador Christian Contín y reconocidos internacionalmente.

De 1967 a 1998 se programó y desarrolló la Restauración de Casas y Ambientes Coloniales, un proyecto donde el Hospital fue nuevamente beneficiado. En el periodo de 1986 a 1986, el gobierno de República Domínicana destino 7 millones de dólares a la recuperación de sus edificio históricos en la ciudad de Santo Domingo, dando empleo a muchas personas y avanzando en materia de investigación histórica.

En 1992 en vísperas del V Centenario del Encuentro de Dos Mundos, se formó el Patronato de Ciudad histórica encabezado por el arzobispo de Santo Domingo, logrando fortalecer también el sector turístico. Se techó la antigua Sala de la Caridad en el Hospital para actividades culturales y se puede conocer la capilla de la Concepción del viejo hospital del siglo XVI. Se buscó mantener la fisonomía actual de las ruinas, considerando la resolución de la Unesco del año 1956, por la cual, se dispone que las ruinas de San Nicolás de Bari permanezcan en su lugar durante siglos. La zona colonial donde se hallan, fue declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO el 8 de diciembre de 1990.

Se considera que junto con la Catedral de Santa María la Menor, fundada en 1512 y la Universidad de Santo Tomás de Aquino fundada en 1538, el Hospital de San Nicolás de Bari es una de las tres primicias o primeras fundaciones relevantes de instituciones en América en la ciudad de San Domingo. Que es a su vez, la primera ciudad fundada por europeos en el continente americano. Por ello también, Santo Domingo fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1991.

* El autor es originario de la ciudad de Veracruz, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana e investigador independiente en historia y antiguas vías de comunicación. También es diplomado en historia del arte prehispánico, colonial y mexicano. Explorador y director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), coordinador estatal de cultura en PRONAES y miembro del grupo TOLOME UNIDO. Ha sido galardonado dos veces con la medalla y el diploma de honor de la Institución de la Superación Ciudadana de su ciudad por sus aportaciones a la historia de Veracruz, entre otros muchos reconocimientos.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

Perfiles y ruinas del primer hospital de América: Hospital San Nicolás de Bari, en Santo Domingo, República Dominicana. Gaceta Médica de México, vol.142 no.1 Ciudad de México enero/febrero, 2006:

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext…

HOSPITAL SAN NICOLÁS DE BARI: EL PRIMER HOSPITAL DE AMÉRICA. Benedicto Cuervo Álvarez, 3 de julio de 2015, Otro mundo es posible:

https://www.otromundoesposible.net/hospital-san-nicolas…/

SAN NICOLÁS DE BARI, EL PRIMER HOSPITAL CONSTRUIDO EN AMÉRICA (1503). Benedicto Cuervo Álvarez. La Razón Histórica, revista hispanoamericana de Historia de las Ideas: https://www.revistalarazonhistorica.com/31-8/