Í N D I C E . . .PERIODISTAS EN EL CRUCIFIJO.


+ Las insidias desde la oficialidad…

+ Signo y mito del “cuarto poder”…

+ Una “sociedad enmascarada”…

+ Resultados de injurias y asesinatos…

                       por Ruperto Portela Alvarado.  

Por Ruperto Portela Alvarado, egresado de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, desde Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

                    LOS EJEMPLOS DEL LÍDER…

Nunca, como en este gobierno de la 4T se había agriado tanto la mala leche contra los periodistas y llevados al sacrilegio de ser servidores de los poderes fácticos del dinero, traidores a la patria, enemigos de la cuarta transformación e inclusive corruptos, tal cual lo ha hecho el propio Presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR y quienes le imitan para congraciarse con él.

         El signo o mito del siglo pasado era que la prensa y el periodismo representaban el “cuarto poder” que se ejercía paralelo frente a la estructura constitucional y la fuerza de presidentes omnímodos y omnipresentes en el ejercicio de sus facultades, muchas veces metas constitucionales. Eran tiempos cuando gobernaban con la opinión pública y los medios. Hoy eso ya no existe porque se volvieron cínicos y descarados.  

         La confrontación del Gobierno –en sus tres niveles—con la prensa, no es un fenómeno de hoy ni reciente; tampoco privativo de la actual administración federal morena López-obradorista, sino de tiempos lejanos cuando se perseguía y asesinaba a los periodistas opositores y críticos del régimen como los hermanos FLORES MAGÓN (RicardoEnrique y Jesús), FILOMENO MATA RODRÍGUEZ, BELISARIO DOMÍNGUEZ PALENCIA e inclusive en su última versión, MANUEL BUENDÍA TELLEZGIRÓN, por mencionar algunos.

         Tampoco se puede soslayar la relación entre Gobierno-Medios de Comunicación como forma de control a través de la publicidad y convenios directos con periodistas o el reverso de la moneda atentando contra la libertad de prensa a mediados del siglo pasado, mediante la amenaza o la restricción del papel periódico que ejercía el administración federal en turno. El hecho es que, periodistas y medios de comunicación, siempre hemos estado en medio del fuego cruzado, el vituperio de la autoridad y la sociedad misma que agreden sin razonamiento alguno.

         Querer acallar las voces críticas ha sido un anhelo de los gobiernos como sucedió en la época de PORFIRIO DÍAZ MORI, la administración de LUIS ECHEVERRÍA ÁLVAREZ con el ejemplo del “Golpe de Estado al diario Excélsior”; JOSÉ LÓPEZ PORTILLO Y PACHECO con su célebre frase: “No te pago para que me pegues”. No fue menos represor el régimen de CARLOS SALINAS DE GORTARI contra el periodismo con el dicho aquel: “ni los veo ni los oigo” que se hizo extensivo a partidos políticos de oposición, o lo que actualmente está sucediendo con las arengas difamatorias y odio del Presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR que provocan encono e insidias.  

         Lo cierto es que esta grave y  peligrosa embestida emprendida por el Presidente LÓPEZ OBRADOR contra los medios de comunicación y los periodistas ha dado pauta a que “fuerzas obscuras” de la oficialidad, la delincuencia organizada, inclusive la sociedad, atenten contra la libertad de expresión, ofendan a los comunicadores y lleguen al crimen como ha sucedido reiteradamente en los dos primeros meses de este año 2022 con seis periodistas asesinados y 30 en lo que va del gobierno de la “cuarta transformación”.

         Por supuesto que no estoy acusando al Presidente LÓPEZ OBRADOR del asesinato de los periodistas como tampoco se hizo con los crímenes en gobiernos anteriores, pero sí se consigna la repercusión indirecta en los mismos por las ofensas, acusaciones y desprecio del “Señor de Palacio” a los medios de comunicación y periodistas. Hoy como en el ayer lejano y reciente, México está considerado uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.  

         No es un secreto que el gobierno ha querido siempre controlar los medios de comunicación, coartar la libertad de prensa y expresión de los periodistas, y el de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR no es la excepción. Por otro lado, la sociedad enmascarada se erige en juez y a la vez exige que los comunicadores personifiquen sus quejas y demandas a la vez que se esconde y ofende con sus señalamientos de mentirosos, subjetivos (que sí lo somos, porque el periodismo nunca será objetivo), comerciantes y “chayoteros”, que llevan a incrementar el encono, las amenaza y muchas veces el asesinato.

         En primer lugar, la “sociedad enmascarada” llamada también opinión pública, en su actitud hipócrita, critica, señala, ofende y vitupera a los periodistas y medios de comunicación, pero a la vez exige que éstos den la cara por ellos y enfrenten a la oficialidad en temas que les atañen, que ellos mismos no quieren afrontar como ciudadanos en defensa de sus derechos o libertades, para no exponerse a un posible daño o represión a su persona.

         El otro extremo lo representan los políticos llenos de soberbia que exigen espacio en los medios de comunicación (prensa, radio, televisión y ahora en las redes sociales) en derecho de un servicio público social. Pero “todo lo quieren de gratis” cuando son ellos los más privilegiados económicamente en el ámbito laboral y los que menos sirven al desarrollo de una entidad.

         Los políticos y gobernantes ganan más que un maestro universitario, un científico, que tiene la responsabilidad de preparar a la generación futura y contribuir al desarrollo de la comunidad. Por eso, si el político en construcción de su imagen y en tiempos de campaña exige los servicios de periodistas y medios de comunicación, es su obligación contratar, convenir o hacer tratos para pagar lo que en merecimiento corresponda, porque “si todo lo quieren de gratis”, nomás no es por ahí.

         El periodista vende su capacidad de informar e impactar ante la sociedad; su espacio en los medios de comunicación, su trabajo de recabar los datos, la redacción del mensaje y sobre todo su credibilidad que lo hace altamente confiable o no, según las circunstancias en las que opere en el quehacer periodístico. Por eso el periodista debe cobrar lo que hace y no regalar el trabajo en un acto de futurismo con los políticos.     

         Los periodistas estamos expuestos a todos los riesgos de la actividad como son: la ofensa, el vituperio, la incomprensión, el atentado e inclusive el asesinato. Por supuesto que esto no es una queja de plañidera, es una realidad que estamos viviendo en este tiempo y este momento de la manera más cruda y cruel con seis asesinatos de periodistas en los dos últimos meses y 30 en lo que va de este gobierno y año 2022. Los recuentos de años y decenios anteriores, son funestos, muy desagradables y tristes…

Se acabó el mecate… Y ES TODO…

Para comentarios, quejas y mentadas: rupertoportela@gmail.com

Celular: 961 18 8 99 45.

MIEMBRO DE LA ASOCIACIÓN DE COLUMNISTAS CHIAPANECOS. A. C.

DE GRATIS NI LAS MENTADAS…

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