60 Segundos: Profesionalizar el periodismo

Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Tal vez un colegio de periodistas no sea la solución realmente a la inexistencia de una profesionalización de la carrera que de antemano ya prepara desde aulas,  la ex facultad de periodismo, que fuera junto con otros periodistas, por  Alfonso Valencia Ríos, en 1954

* Y LAS NORMALES QUÉ
DICEN DE REPROBADOS

Tomando como sustento que el grueso de maestros de las escuelas primarias estatales o federales, antes de estar frente a grupo, fueron a cursar cinco años la carrera de licenciados en docencia, se asegura que es imposible que un mentor no sepa impartir la cátedra en los planteles de rigor.
Gonzalo Juárez, secretario de la coordinadora de maestros del estado de Guerrero, habla por los docentes a nivel nacional y de alguna forma le asiste la razón, cuando refiere que un profesor no es un improvisado, fue a la Normal, cursó la carrera de rigor, aprobó una tirilla de materias, todas alusivas a la profesión que eligió con antelación.
Como docente de estreno va a poner en práctica los conocimientos que adquirió en las aulas de la Escuela Normal, respaldada esta institución por los programas que autoriza y supervisa la secretaría de educación pública.
Un maestro con años de servicio, lo sustancial que es impartir la cátedra, lo domina plenamente.
Cierto es que la Escuela Normal, en cualquier parte del país, ya tiene tiempo que dejó de ser una opción de muchos aspirantes para formarse en las trincheras del magisterio como tales.
También a nadie escapa que los maestros, desde hace tiempo, tienen que andar mendingando las plazas, amén de que sus pagas salariales son bastante bajas, en muchos casos los docentes no cuentan con los recursos elementales para poder sobrevivir.
Razones menos, razones más, son las que exhibe Gonzalo Juárez, al difundir que se sumará a la coordinadora nacional, en una protesta nacional contra la reforma educativa emanada de la titularidad de la misma del gobierno federal.
El rechazo a una evaluación que se propone el estado llevar a cabo con los maestros de la escuela primaria, tiene que ver con la pobreza de las entidades del interior del país, además de que existen regiones o zonas a donde los maestros llegan caminando varios kilómetros y para cobrar sus quincenas salariales a veces les resulta realizar imposible, porque tienen que cubrir una travesía de dos y tres horas cuando menos.

Veracruz registra a la fecha 9 periodistas asesinados y tres desaparecidos, en lo que va del régimen en turno; en tanto, el gobierno estatal recibe un reconocimiento por parte de una agrupación de reporteros por su lucha contra los ataques a la libertad de expresión.

* PROFESIONALIZAR
EL PERIODISMO

Tal vez un colegio no sea la solución realmente a la inexistencia de una profesionalización de la carrera que de antemano prepara desde aulas de la ex facultad de periodismo, en el caso veracruzano a los actores principales en el viejo oficio de los medios de comunicación masiva, pero que en la Constitución, máxima ley de este país, sigue sin reconocer como tales.
El viejo proyecto de los maestros Alfonso Valencia Ríos, Francisco Gutiérrez y González y Antonio Salazar Páez, se consumó cuando el gobernador Marco Antonio Muñoz Turnbull autorizó la creación de la carrera de periodismo, que desde entonces abre sus puertas a nuevas generaciones de alumnos, en el vecino puerto de Veracruz.
Obviamente, ya trascendió bastante tiempo para que el ejercicio periodístico, sustentado en aulas, diera pauta para la profesionalización que sigue latente en el ámbito de los medios informativos. La ausencia de un código de ética, junto con el texto constitucional, que tendría que reconocer tal ejercicio, debía ser la voz de arranque de la modernidad desde las trincheras donde se ejerce el oficio, porque su reconocimiento de profesión sigue latente, pero pendiente de un hilo.
En países centroamericanos y otros de la región latina y europea, la carrera de periodismo está plenamente reconocida y legislada.
Estos últimos se encuentran a la vanguardia en éste que no deja de ser delicado el ejercicio de escribir noticias, como también el reconocimiento a que la violencia en mucho ha minimizado su compromiso social, ya que una ley de imprenta vigente de l917, continúa sin ninguna modificación y, por ende, se carece de un código de ética, lo que da lugar igualmente a la expectativa de que se registren delitos de prensa, que al menos jurídicamente no reciben sanción alguna.
Sin embargo, una posibilidad en el porvenir inmediato es que las autoridades federales asuman un papel protagónico y de una vez por todas se busque el camino que lleve a la profesionalización con el texto constitucional de una profesión que, si se logra, ciertamente va a servir de soporte o pivote en la afirmación democrática de las instituciones públicas.
Tal vez cuando se promueva una tarea como se ejercitan la del médico o el abogado, se esté dando pauta a este anhelado reconocimiento de una profesión nueva, pero no menos trascendente.
Como corolario, Veracruz registra a la fecha 9 periodistas asesinados y tres desaparecidos, en lo que va del régimen en turno; en tanto, el gobierno estatal recibe un reconocimiento por parte de una agrupación de reporteros por su lucha contra los ataques a la libertad de expresión. Estamos.

* EL TEMOR A
LA POLICÍA

Se lee una nota alarmante en el vocero de la provincia, que las fuerzas federales y estatales detuvieron a nueve elementos de la policía municipal en Coatepec. Y la pregunta que se hace el común de vecinos en la tierra del café, es qué hacer con un uniformado al cual «no se le cree ni el bendito» y la ola violenta se acrecienta.
Son numerosos los boletines de prensa, para no decir que diarios, salidos de la esfera de la SSP que a toda costa tratan por lo menos de convencer a una opinión pública inexistente en esta materia, a que sepa entender y comprender el trabajo de los guardianes, quienes forman un ejército de uniformados «confiables» y preparados académicamente en diversas asignaturas y particularmente en la materia por excelencia de derechos humanos.
Pero nadie ha podido dar la receta, consistente en qué debe hacer el común de ciudadanos, que hacia cuerpos policíacos siente miedo, pero no precisamente respeto y menos que estén reconociendo la importante labor de los guardianes de seguridad pública.
A últimas fechas, el primer cuadro de la ciudad se ha visto repleto de elementos policíacos y otros tantos que recorren los parques públicos, como son Los Berros y el parque Juárez. Se pide a la gente que hable con dichos uniformados, que están prestos para servir, sin embargo, la experiencia a lo largo del tiempo ha sido en contrario, el común siente temor acercarse a uno de estos servidores, ahora armados hasta los dientes.
Si el policía pertenece a la Ipax, el temor disminuye, porque aparece ante el ciudadano, lo avista con pistolas viejas en su cinto; sin embargo, el miedo raya en pánico de quien se cruza con un policía camuflado, armado con metralleta, pistola y cuchillo, pero además, no deja ver su rostro, anda enmascarado.
Es difícil la tarea que un ciudadano tiene que cubrir en su vida cotidiana, porque el guardián se hizo para proteger a la población, ya sea previniendo el delito, o cuando éste se da, atrapando al culpable, pero como quiera, nadie en la calle puede sentir respeto, amistad menos y reconocimiento al policía de la esquina, cuando los registros hablan de guardias arbitrarios, muchas veces ajenos al dolor humano.
Usted tiene confianza en el policía, que le cobra cuota semanal, bajo el pretexto de que hace de velador, mientras usted duerme, al cual, por cierto, nunca nadie ve rondando y menos haciendo la vigilancia en el entorno de su morada. Hasta aquí.

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