Ensayo: Análisis de normas, estilos, figuras


Por Ignacio Oropeza López

Ignacio Oropeza López, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Ignacio Oropeza López, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Allá por 1967, cuando todavía eran amigos y no aparecían los pleitos y los puños, en diálogo celebrado en Lima, Perú, García Márquez anunciaba, en presencia de su amigo Vargas Llosa, que estaba preparando una novela, acerca de un dictador que se supone latinoamericano, que tiene 182 años de edad, y que ha estado tanto tiempo en el poder que ya no necesita mandar, está completmente solo en un enorme palacio por cuyos salones pasean las vacas impávidas, que se comen los retratos, los grandes óleos de los arzobispos y las cortinas de terciopelo.

Al publicar la novela, que era esperada con gran ansiedad después de Cien Años de Soledad, un gran número de sus lectores, nos sentimos un tanto decepcionados por la estructura del “Otoño del Patriarca”, escrito en forma tal que rompe con las normas tradicionales de los capítulos o partes del relato novelístico, que no tiene una secuencia narrativa tan perfecta como la Crónica de una muerte anunciada, pero sobre todo, por las hipérboles y exageraciones surrealistas, todo ello, en un texto en el que no se respetan las reglas esenciales de puntuación y relación entre los párrafos. No es que no se pueda leer, solamente que la lectura no es fácil, hay anacronía.

Al igual que Borges (quien se quejaba de la RAE diciendo que al año siguiente modifica lo que antes aprobó) García Márquez ya se querellaba, con la publicación de sus primeras novelas (La Hojarasca, La Mala Hora), de los correctores de estilo de una editorial, motivo por el cual, al publicar en otra casa editora, entregaba el texto original diciendo “ésta, sin dudas, es la primera edición”.

En los tiempos actuales y tal como está la situación, a duras penas el periodista es capaz de respetar las normas gramaticales, la sintaxis esencial del Español y otorgarle una cierta coherencia y argumentos lógicos al discurso de los medios masivos. El relato noticioso muchas veces se vuelve equemático, sin prestancia retórica y con un estilo denso y a veces pantanoso, que ofrece más dudas que certezas al lector de la prensa impresa y digital. El resultado: una creciente apatía por la lectura.

De acuerdo con investigaciones universitarias y de gabinetes especilizados, un alto porcentaje de los textos que se presentan como noticias son declaraciones de funcionarios públicos o del sector privado, y con frecuencia, boletines manicurados y revestidos para ofrecer la apariencia de información, cuando en realidad muchas veces son un intercambio de mensajes entre las elites gobernantes o las empresas que defienden sus intereses económicos. La noticia, como acontecimiento importante que provoca el interés de la gente, es obvio, no puede salir de textos sin cafeína.

Si bien es difícil modificar la metodología periodística y tratar de incluir otras modalidades de discurso y genéros periodisticos como la entrevista de profundidad, la crónica y el reportaje, al menos deberíamos intentar una reflexión acerca de un tema que es urgente para todos; salvaguardar la pureza del idioma, antes que los vocabularios de la publicidad, el spanglish, los mensajes de texto y los “twiters” terminen por sepultar a Cervantes y a la Real Academia de la Lengua Española, fundada hace 300 años.

Eugenio Coseriu, el famoso lingüista ha dicho alguna vez que el lenguaje es siempre gobernado según normas infinitamente complejas, por el uso de los propios hablantes de la lengua, tesis que tambiémn apoyaría Henry Frei, otro destacado investigador, cuando expresa que no solamente nos debe interesar a los hablantes lo gramaticalmente correcto (de lo cual se ocupan las academias) sino también las palabras o frases que a veces se desvían de la norma, pero que adquieren carta de prestigio en el uso de los hablantes. Don Quijote al corregir a Sancho: “no se dice regoldar, se dice eructar”.

No se trata pues, afirma Coseriu, de la norma en el sentido corriente, cuando es establecida o impuesta según criterios de corrección y de valoración subjetiva de lo expresado, sino de la norma objetiva comprobable dentro de una lengua, la norma que seguimos todos los hablantes necesariamente para ser miembros de una comunidad lingüística y no aquella según la cual se reconoce que hablamos bien o de manera ejemplar en la misma comunidad .

Debe quedar claro para el lector que cuando se habla de norma y usos “correctos” de la lengua, la mayoría entiende que se refiere a periodistas o escritores que no solamente se ajustan a las reglas gramaticales y a la ortografía que propuso jubilar en algunas partes Gabriel García Márquez en el Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado en Zacatecas (México) hace unos 16 años, sino también a los modelos literarios de los llamados “buenos escritores”, descartando todo lo que se llama literatura popular o de las masas.

Para sorpresa de quienes escriben, se recomienda por los académicos escribir “tur” y no tour, “champán” y no champagne, “coñac” y no cognac, “vermú” y no vermouth, “volován” y no vul au vent, así como también se acepta “menyul” en lugar de mint yulep pero se debe excluir “micha” y preferir bolillo o telera, o simplemente pan de mesa.

Un verdadero problema de léxico popular incorporado a la literatura por Armando Ramírez o Carlos Monsiváis, especialmente cuando se incluyen palabras derivadas de nuestras lenguas indígenas.

La industria del turismo (que se deriva de tur), haría muy bien en emprender una batalla (William Goldsmith) para purificar el idioma, si esto fuera posible, ante el gran número de extranjerismos o barbarismos, principalmente anglicismos, que se vienen utilizando en restaurantes bares y cantinas, hoteles y albergues, tal como ya se hizo en Zacatecas y Guanajuato, aprovechando que nuestra lengua tiene siempre el vocablo preciso que nadie se confundiría si se llama “cochera” o “estacionamiento” al garage o parking lot.


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