La escuela latinoamericana de la comunicación social


Ignacio Oropeza López
Ignacio Oropeza López, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Por Ignacio Oropeza López

La serie de eventos deportivos culturales y políticos que se van a realizar en el próximo año 2014, en Veracruz, constituyen una magnífica oportunidad para reflexionar sobre la experiencia que América Latina ha tenido en las últimas décadas en el ámbito del periodismo y la comunicación social, entendida ésta última no solamente como conjunto de teorías y políticas públicas, sino como la más cabal expresión del capital simbólico de nuestras sociedades, las culturas populares y su penetración en los medios masivos.

Los sociólogos, historiadores y especialistas de las ciencias políticas, han remarcado que la democracia, en cualquiera de sus modalidades, formas y estilos, pasa forzosamente por una reforma en las estructuras de la comunicación, tanto aquella que se ejerce a través de los órganos e instituciones del Estado, como la que surge como alternativa social para mediatizar el discurso masivo de los medios (prensa, radio, tv, cine) y las nuevas tecnologías informáticas cibernéticas, la comunicación popular.

Desde una perspectiva teórica, el análisis del periodismo y la comunicación social se inician con la apertura del CIESPAL (Centro Internacional de Estudios de Periodismo para América Latina) con sede en Quito, Ecuador en la década de los 60, precisamente en forma paralela de la aparición de un fenómeno cultural conocido como el “boom” de la literatura latinoamericana, que propaga el fulgor de escritores pioneros como Juan Rulfo, Alejo Carpentier, Borges, Carlos Fuentes, García Márquez, Julio Cortázar, Onetti, Lezama Lima, Mario Benedetti, y muchos etc.

Se propone, entonces, que la comunicación social debe ser analizada conforme al método científico, es decir, despojado el analista de la información de cualquier tipo de subjetividad y perspectiva ideológica, y concentrado solamente en la objetividad de los datos que se recogen en los grupos sociales, lo que permitirá tener una lectura concreta no solamente de lo que la gente piensa, sino también la manera en que actúa y valora sus acciones y las de los demás.

Uno de los principales teóricos, el maestro Wilbur Schramm, profesor del CIESPAL, fue de los primeros analistas de la percepción del mensaje y los efectos de los medios, la lectura del mensaje es idéntica, pero no se hace la misma interpretación de los mensajes desde las instituciones de poder que desde los grupos sociales. En otro sentido, los especialistas en difusión de las innovaciones, en el medio rural, comprobarían el rechazo cultural a las vacunas y a hervir el agua.

La terca realidad echaría por tierra las premisas del funcionalismo-positivismo en comunicación, que describía con perfecta claridad cómo funciona el aparato de los medios de comunicación para mantener el status quo, pero sin lograr explicar el porqué las sociedades de todas maneras cambian, y a veces, la imposibilidad de los intelectuales para percibir el cambio social, mucho menos para administrarlo.

Durante dicha época, América Latina sería el laboratorio continental que engendró eventos como la Revolución Cubana, el bloqueo militar y económico, la guerra fría, el triunfo de Allende en Chile, el nacimiento de los movimientos guerrilleros, el otoño de los patriarcas y los hombres fuertes, las dictaduras militares en Argentina, Bolivia, Paraguay, Chile, Perú, y los escasos oasis democráticos, como México.

La teoría de la comunicación en América Latina, escéptica y desengañada, fue en búsqueda de nuevos aires renovadores. Asumió, como propios, la “Populorum Progresio” de la Iglesia Católica y el Informe Mcbride de la UNESCO, para postular un Nuevo Orden Informativo Internacional, que no estuviera solamente al servicio de las 7 Hermanas, las trasnacionales petroleras y las agencias de noticias (Ap, Upi, Afp,Reuters, Dpa, Ansa,etc) .

Los profesores de CIESPAL, entre los que recuerdo Antonio Pasquali, Marco Ordoñez, Daniel Prieto Castillo, Eduardo Contreras, Luis Ramiro Beltrán, Elizabeth Fox, ya adoptaron una postura francamente crítica hacia el funcionalismo y su teoría de los efectos de los mass media, y sembaron la semilla de la teoría latinoamericana que hoy es reconocida en todos los medios académicos serios.

Sería muy oportuno que las instituciones académicas de Veracruz, pudieran abrir las puertas para que esta reflexión latinoamericana pudiera tener sus espacios el próximo año 2014, año en que también se celebra, con un marco digno el 60 aniversario de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana.

P.S. Otro destacado exbecario de CIESPAL es el doctor Francisco Blanco Calderón.

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