Una historia de diputados


por Felipe Mendiola

por Felipe Mendiola Parra, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

 

“El poder cambia a las personas”, es una vieja frase que sigue vigente, sí señor.

Ayer visite el Congreso del estado de Veracruz y observé a aquellos que hace apenas seis meses recorrían las calles y las comunidades, solicitando el voto con una sonrisa; caminaban y saludaban a toda la gente por igual, abrazaban viejitas, cargaban niños y pronunciaban discursos. Esos hombres y mujeres eran humildes en su trato y hasta agradables.

Pero a ellos le llegó primero la transformación y hoy son diferentes esos diputados, parece que cambiaron hasta la forma de caminar, ahora no tienen tiempo de atender a los que llegan con ropita raída y, no exagero, pero ven con desdén a la gente que los busca.
Las damas con trajes sastre, los caballeros con traje y corbata se mantienen encerrados en juntas y más juntas, mientras que los ciudadanos que los buscan pasan hasta cinco horas esperando para que al final les digan las secretarias que “el diputado ya se retiró, pero lo va a tender su secretario particular”.

Pero muchos van a querer ser alcaldes y van a volver a ser humildes, entonces esos ciudadanos que hoy son menospreciados volverán a tener el poder del voto y que terrible que les tengan que pagar con la misma moneda.

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