MACHETE: LA ESPADA AMERICANA


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Un machete es una herramienta de corte, que también puede ser utilizada como arma; es como un cuchillo largo, pero más corto que una espada. Comúnmente mide menos de 60 cm y se caracteriza porque solo tiene un filo. Por su versatilidad y facilidad de fabricación, tiene uso tanto como herramienta agrícola, de uso cotidiano como arma de combate y de exploración.

Es claramente un arma que llegó al continente americano con los europeos y se desarrolló hasta volverse muy característica de esta parte del mundo. También existe en África, la India y las islas Filipinas. Nadie sabe realmente su origen, pues cada país desarrolló su versión particular del machete, acorde a sus necesidades y contexto histórico.

En México su origen parece remontarse a los soldados presidiales de las regiones norteñas del virreinato de la Nueva España, particularmente a los combatientes de caballería llamados “dragones de cuera”. Su nombre derivaba de la cuera o chaqueta de cuero crudo de venado, que llevaban como protección contra las flechas de las tribus nómadas chichimecas.

La mayoría eran nacidos en América, normalmente criollos o mestizos y custodiaban los presidios que se extendían desde Los Adaes , Louisiana, en el este, a través de Texas, Nuevo México y Arizona, hasta la costa del Pacífico de Alta California en el oeste. Los presidios eran una base fortificada establecida por los españoles en áreas bajo su control o influencia. El término se deriva de la palabra latina praesidium que significa “protección o defensa”. Eran puestos de defensa avanzada para colonizar inmensos territorios escasamente habitados.

Estos hombres combatían a caballo y cargaban con un armamento más potente que el de la caballería militar española: un mosquete corto, dos pistolas, lanza y escudo de piel de toro. Además, en lugar de espada ropera o espadín, llevaban las llamadas espadas anchas, más cortas y aptas para punta y corte. Por sus habilidades, aclimatación y desempeño en las duras condiciones de vida en que se desenvolvían, se les consideraba como de los mejores jinetes del mundo.

La espada ancha que utilizaban, era originalmente fabricada en Toledo, y llegó a especializarse para este cuerpo de caballería, en las forjas y armerias novohispanas, como una evolución en el siglo XVIII, de las espadas de caza utilizadas por civiles españoles en el siglo anterior, que poseían una longitud de 76 a 92 centímetros (30 a 36 pulgadas).

La espada ancha de los Dragones de Cuera poseía dos variantes de filo:

Grueso del Filo: 4 -4.5 centímetros medido junto a la guarda.
Filos: de 50 a 90 centímetros. 
Materiales para la hoja: hierro forjado o acero para el filo
Materiales para la empuñadura: madera, hueso, bronce u hierro.

El filo venía grabado generalmente con imágenes del sol, la luna y una estrella y tenía inscripciones típicas como “No me saques sin motivo, no me envaines sin honor”. Mismas inscripciones que se leen actualmente en cuchillos y machetes producidos en la región mexicana de Oaxaca.

Para el siglo XIX, en México la espada ancha que era un arma de combate de uno o dos filos, pasó a convertirse en una herramienta de un solo filo cortante y útil para múltiples funciones en la abundante economía agrícola. Maximizada hasta la sencillez, se le despojo de su antigua guarda en la mano y se le dejó solo la empuñadura. De esta forma, libre de las complejidades militares, su fabricación se hizo sencilla y así se ha conservado hasta el siglo XXI, habiendo prácticamente millones de machetes de diversas marcas, tamaños y estilos en el continente, uno o dos por familia en promedio y sin distinción de la clase social.

Fue la Revolución Industrial (1760-1840) la que permitió la importación de grandes cantidades de acero fundido y más tarde, la construcción de grandes kilómetros de vías férreas, que fueron una fuente alternativa para forjar machetes en gran cantidad.

Los militares desarrollaron a su vez, su versión del machete: normalmente de 26 pulgadas, con una hoja ancha pero casi pareja, con la adición de un guardamanos y un cordel al final de su empuñadura que lo sujeta a la muñeca para evitar que caiga a tierra en el combate.

El uso del término “machete” en España se aplica a los instrumentos de corte de diversos tamaños y propósitos, desde cuasi espadas designadas en algunas áreas como cutachas a cortas armas laterales tipo bayoneta utilizadas por los artilleros para limpiar las posiciones de las pistolas y para la defensa cercana.

Según el Oxford English Dictionary, el término principal es “matchet”, y el término estadounidense es machete, que es el mismo que el español, que es la lengua original de la palabra. Ha surgido cierta confusión porque ambos se pronuncian de manera idéntica, excepto la e final , la testar en silencio.

Así, cada país ha producido variantes en la forma del machete, pudiendo distinguir estas:

1) El bolo filipino es una herramienta muy similar, pero su hoja se ensancha al llegar a la punta, para hacerlo más pesado en el extremo para cortar. Se usó como arma durante la Revolución Filipina contra los españoles, y posteriormente fue el arma representativa de las guerrillas en la Guerra Filipino-Estadounidense.

2) El golok indonesio, con hoja más corta y gruesa y una empuñadura básica (más efectivo en vegetación arbolada).

3) El kukri o kukuri nepalí tiene una hoja curva y se usa como arma. Es tradicional de Nepal y es muy famosa por ser el arma principal de los legendarios guerreros gurkha de Nepal, que actualmente son entrenados por el Ejército Inglés para las Fuerzas Especiales inglesas.

4) El pico de gallo o pico de loro venezolano, es el más largo de todos llegando a medir 60, 70 y hasta 80 centímetros. Es curvo en la punta y da la semejanza de un pico de loro en la punta.

5) El panga (swahili) es una variante con una hoja más ancha, que se utiliza en África oriental.

6) El parang malayo, de hoja corta y ancha (para cortar vegetación).

7) El charapo de los Andes venezolanos, de hoja ancha y curva (para todo tipo de trabajos).

8) La rula de los Andes venezolanos y colombianos, es más ligero y flexible.

9) La cuma salvadoreña, corta, rígida y bastante curva, se emplea en jardinería.

10) El corvo guatemalteco, largo y semicurvo, se usa en el corte de caña y para defensa.

11) El tunco hondureño, es una adaptación de un machete roto, tiene una punta plana, es versátil en la selva.

12) La guarizama salvadoreña, más larga que la cuma y ligeramente curva, se utiliza en trabajos agrícolas.

13) La guaparra mexicana, más larga y delgada, con la punta en cúspide. Constituye un adorno en las sillas de montar.

14) El sable rojo ecuatoriano, cuya principal característica es ser más ancho en el final de la hoja. Es fundamentalmente una herramienta de trabajo.

15) La peinilla venezolana y colombiana, machete más pequeño y estrecho que el corriente.

16) De cinta mexicano, machete con empuñadura de cuernos de toro en forma de cabeza de águila o caballo; se le suelen grabar frases, nombres o versos en la hoja. Es muy usado en la costa de Oaxaca tanto en el trabajo como en las distintas danzas de la región, como la danza de los moros y cristianos de Jamiltepec.

17) En México exactamente en el estado de Veracruz también llamado moruna cuenta con las mismas características del machete Y una vaina para guardarse.

Siendo una herramienta de un solo filo y de corte, el machete de hoja recta se utiliza descargando toda la fuerza del brazo sobre un punto específico, cortando generalmente las plantas y ramas de árbol por su raíz con un tajo en diagonal.

La presencia del machete en los hogares de las clases humildes a lo largo de los siglos XIX y XX, le hizo contarse entre las armas que los ejércitos regulares decomisaban a los civiles al desarmar poblaciones, pese a ser su uso el de una herramienta para la agricultura y defenderse de la fauna hostil donde no se disponía de armas de fuego. Esta última consideración fue tomada a veces en cuenta para dejarla a sus propietarios.

Durante la Guerra de Independencia en México (1810-1821), el machete aparece referido abundantemente en documentos de la época, como parte del armamento conocido de los insurgentes y realistas que combatían en la provincia de Veracruz, con expresiones como “machete moruno” y “machete de monte”. La caballería jarocha del líder Guadalupe Victoria, a falta de sables -un arma especializada-, combatía con machetes, llegando a desplegar gran valor en sus cargas, abollando los fusiles con sus golpes de acero.

El machete veracruzano tenia fama de terrible desde décadas antes a 1810 y era utilizado con maestría por las milicias costeñas y después, por los rebeldes a la causa del rey. Formaba parte de su vida cotidiana, pasándose como herencia de los padres a sus hijos varones junto con el caballo, pues ambos eran elementos que no se conseguían ni se reponían fácilmente en la primera mitad del siglo XIX.

Tan generalizado y útil era su uso en tierras veracruzanas, que en su relación del viaje que hizo su división marchando de Veracruz a Xalapa en junio de 1815, el brigadier de origen venezolano Fernando Miyares y Mancebo escribe a su superior, con fecha del 22 de junio cuando marchaba del destruido pueblo de La Antigua hacia el Puente del Rey por la calzada de San Francisco:

“Algunos buenos españoles me anunciaron en Veracruz que lo impenetrable del monte no se puede dar un paso sin llevar machete en la mano para irse abriendo una senda”

Así, el machete formó parte de las luchas de independencia de los territorios americanos contra la corona española, enarbolándose como un arma símbolo de libertad, de rebeldía, de emancipación y del pueblo humilde, en contraste con la espada y el sable de los ejércitos regulares. Destacando más su uso en las zonas tropicales como Veracruz, Colombia o la isla de Cuba, donde su presencia es obligatoria para coexistir con las exhuberantes flora y fauna regionales.

Hasta la fecha, cada vez que hay un alzamiento, revuelta o surge la protesta violenta del pueblo, el machete es el arma por excelencia que destaca en las manos de los vecinos, por económicamente humildes que sean. Más que la pistola, el rifle, la escopeta, el cuchillo, el machete es el arma del hombre latinoamericano para afrontar los peligros del campo, de la guerra, del bandidaje, pues usada como herramienta durante toda la vida, se convierte fácilmente en arma de guerra con terrible efecto; de ahí que el lenguaje popular haya creado expresiones como “Te van a machetear” como sinónimo de muerte segura si se infringen las reglas o se viola la propiedad.

En Nicaragua es sinónimo de empleo y trabajo. En México: los estudiantes dicen que lo es de estudiar (“hay que machetearle”). Pero en Uruguay refiere a los avaros y en Argentina es el papel que utilizan los estudiantes para ayudarse en las pruebas.

En muchos museos que ilustran la vida de los pueblos a través de sus herramientas, los machetes y sus vainas aparecen como elementos muy llamativos, junto a los tanques de leche, los azadones y otros instrumentos de labranza.

Los machetes americanos son fabricados a millones por una docena de marcas, destacando TRUPER por sus hojas de bajo precio, TRAMONTINA, BELLOTA y COLLINS por sus excelentes aceros de trabajo rudo que incluso se exportan o se fabrican en otros países bajo licencia. Las longitudes van de 12 a 26 pulgadas, siendo los de 16 o 18 considerados como un compromiso aceptable entre peso y longitud, dependiendo mucho del largo y fuerza del brazo que los empuña. Por ejemplo, un hombre de 1.70 a 1.75 metros de alto, estatura muy común en los latinoamericanos de costa, podrá empuñar uno machete de 12 pulgadas con total facilidad y uno de 18 con perfecto agarre y descarga de potencia en el golpe.

Desde el siglo XVIII siempre se ha recomendado que los machetes sean llevados en su funda de cuero, a fin de que puedan ser utilizados con seguridad evitando dolorosos accidentes o perdida de los mismos. Incluso, para su transporte por tierra en autobuses, es frecuente ver que se envuelve el machete en papel de periódico para inutilizarlo temporalmente ante las fuerzas del orden, quitándole su posible uso ofensivo.

Entre quienes lo usan frecuentemente y viajan con esta arma, se guarda en la mochila si el tamaño lo permite o se le ata en la espalda o costado de la misma, dejando ver que no es fácil desenvainarla en sitios públicos. Sin embargo, fuera de la ciudades, es común ver a los campesinos subirse a los autobuses con sus enormes morunas sin funda alguna o llevarla al hombro como si se tratara de una herramienta cualquiera. Así de intensa es la interacción del machete con el hombre americano, una relación pragmática pero también simbólica que puede durar toda la vida y pasarse a la siguiente generación.

Una de las razones más comunes para que los machetes actuales no viajen en sus fundas de cuero, es que esta cuesta hasta cinco veces el valor del mismo, por ser un artículo de fabricación artesanal en tanto que el machete lo es industrial. También influye mucho el uso que se le de y en donde: si el machete no va a traspasar los limites de la casa o de la propiedad se puede dejar en cualquier sitio o colgando de cintas en la empuñadura. Miles de personas al salir al campo, lo llevan al hombro o según lo prefieran. Para actividades más especializadas como la exploración y el senderismo, donde se requiere tener ambas manos libres, sí se recomienda que el machete viaje en su funda y generalmente en la cintura si son de 16 pulgadas en adelante o entre el pecho y un hombro los de 12.

Muchas personas suelen acompañar al machete con una lima metálica, especie de esmeril, hecha para darle afilamiento al acero en cualquier momento. Otras llevan piedras especiales para darle un filo muy fino y hay quienes mejor llevan sus hojas al maestro-afilador o tienen máquinas de conexión eléctrica en sus casas para dar filo a sus herramientas.

Entre los fabricantes de machetes americanos, destaca uno que permitió el salto cuantitativo de esta arma, pasando de la producción relativamente corta de las fraguas tradicionales de los pueblos, a la masiva de las industrias, con acero templado de excelente calidad. La Compañía Collins comenzó en 1826, en la sección de Canton, CT conocida como South Canton en el estado de Connecticut. Debido a la gran cantidad de correo que la empresa recibió, el área se conocía como Collinsville en 1832. Samuel Watkinson Collins, de 24 años, su hermano David, de 21 años, y su primo rico, Williams Wells, juntaron su dinero y compró una propiedad molino de sierra a lo largo de las orillas del río Farmington, con la idea de producir en masa ejes de alta calidad.

Sus primeros empleados eran herreros locales. La línea de productos especializados, incluye 1.300 tipos de herramientas de última generación que incluyen: hachas, martillos, azuelas, picos, palas, machetes, cuchillos de caña, llaves, azadas, ganchos arbusto, espadas, cuchillos y arados de acero fundido. Fue cuando la americana utilizando la técnica del estampado en metal (cast steel), inició su producción masiva.

Sus herramientas eran conocidas en todo el mundo, y se suministraban a millones, machetes, palas, picos, cuchillos, espadas y hachas a los militares de EE.UU. y Canadá para todas las principales guerras entre 1826-1966. También fabricaron bayonetas durante la Guerra Civil, sobre todo para las armas de fuego Colt.

Sus machetes, de todo tipo y tamaño, estaban tan bien respetados en América del Sur, que un cliente mantenía su puño en alto, para indicar que quería un Collins. La compañía cerró sus puertas en 1966, pero muchos de los edificios de la fábrica siguen estando hoy en día, y están habitadas por empresas locales, tales como: antigüedades, las oficinas, los artistas, las camisetas, y trabajadores de la madera. Ejes Collins todavía se fabrican por el Mann Edge Tool Company de Lewistown, Pennsylvania, y está disponible en las ferreterías. La Collins Co. tenía fábricas en cuatro países diferentes: la principal estaba en Collinsville, Connecticut en los Estados Unidos. Las demás estaban en Brasil, Colombia y México. En 1966, las instalaciones en Collinsville se vendieron a Mann Edge Tool Co. de Lewistown, Pensilvania. Las otras tres fábricas se vendieron a Stanley Tool Company.

Actualmente, esta marca en Colombia es sinónimo de machete fino, si bien el famoso acero norteamericano ya no se importa sino se produce directamente donde está el fabricante.

Los machetes Legitimus Collins fabricados hasta 1966 se volvieron legendarios en América del Sur y México, herencias familiares y piezas de colección. Incluso piezas dañadas son restauradas por coleccionistas y amigos del trabajo artesanal. Se reconocen la etiqueta estampada en inglés o español, y porque tienen grabado en el metal una corona de la cual sale una mano empuñando un martillo con el nombre LEGITIMUS COLLINS & CO. De esta hay dos versiones: la mano se exhibe hasta el antebrazo o incluyendo el biceps, ambos son diseños originales solo que cambia de acuerdo al año de producción.

Básicamente, una hoja metálica para armas blancas está fabricada de 4 materiales: acero al carbono, acero inoxidable (o más apropiadamente resistente a la oxidación), acero para herramientas y diferentes aleaciones. De entre estos, tradicionalmente han sido 2 los más empleados para la producción de cuchillos de combate: el acero al carbono 1095 y, más recientemente, el acero inoxidable VG-10. La fama de los machetes Legitimus Collins radica precisamente en que usaban acero al carbono 1095, muy usado para fabricar armas de combate. El acero 1095 es más duro pero más quebradizo que otros con menos proporción de carbono, como los 1055 o 1060. Se compone de un 0,90-1,03% de carbono, 0,30-0,50% de manganeso y obtiene una dureza típica de 56-58 HRC. Muchos cuchillos de cocina y navajas de modelos más antiguos se fabricaban en este acero. Su principal virtud es la de mantener un buen filo y poderse afilar casi con cualquier tipo de piedra, lo que lo hace muy adecuado para cuchillos de supervivencia.

Su principal inconveniente, no obstante, es la tendencia a oxidarse, por lo que, o bien viene provistos de algún tipo de recubrimiento, o han de mantenerse constantemente secos y lubricados con algún tipo de aceite. Es un acero muy popular entre los fabricantes de cuchillos de combate norteamericanos, como los Ka-bar. También es el material principal de los cuchillos y machetes de las firmas ESEE y Ontario.

La marca NICHOLSON compró los derechos de fabrica y produce actualmente estos machetes, alterando en lo mínimo el diseño original. Si bien no mantienen la misma fama que los Legitimus, sí destacan por su reciedumbre y capacidad de corte. Muchos usuarios y conocedores consideran que superan a un TRUPER pero no alcanzan la calidad que tenían los Legitimus. Ostentan también la corona con la mano empuñando el martillo pero con la modificación del nombre que ahora dice COLLINS NICHOLSON MADE IN COLOMBIA.

En la ciudad mexicana de Veracruz, el autor de este texto, Lic. Mario Gaspar, explorador de antiguas rutas de comunicación con la Ciudad de México desde 2010, ha utilizado desde el primer día machetes para afrontar el reto de la espesa y abundante maleza que caracteriza la costa y el centro del Estado de Veracruz. De octubre de 2009 a junio de 2016 utilizó un machete TRUPER de 12 pulgadas, fácilmente transportable en la mochila. Pero al irse especializando su trabajo en el alcantarillado de los caminos reales y abrirse paso en altos cerros de meseta en los municipios de Puente Nacional y Emiliano Zapata, adoptó el uso de un machete de 18 pulgadas de la marca COLLINS NICHOLSON (ver imagen), con el que se ha desenvuelto perfectamente abriendo senderos, limpiando maleza para acceder a alcantarillas y muros de contención, así como elemento defensivo disuasorio.

Dado que su tamaño impide llevarlo dentro de su mochila de ataque o de expediciones de muchos días, en la primera lo ata en el flanco derecho, entre los sujetadores que sostendrían del bastón metálico plegable de senderismo y en la segunda lo fija perfectamente entre las varillas de aluminio de la espalda, sin que esto cause incomodidad alguna. Al llegar al sitio donde trabajará, lo libera y lo ata a su cinturón de trabajo, para llevarlo cómodamente en modalidad de espada, habiendo practicado mucho la técnica de desenvainado y corte rápido. Al finalizar, invierte el proceso.

Cuando dirige o participa en expediciones grupales, siempre recomienda a sus compañeros que lleven el suyo o cuando menos un machete por cada tres personas, además de sus varas largas de caminante, que bien manejados, forman un binomio defensivo muy eficaz para repeler una agresión. En su reciente expedición del 5 de enero de 2019, mapeando el camino real viejo entre los pueblos de Plan del Río a Cerro Gordo, conocido también como “camino viejo de Cortés” en el siglo XIX, el machete fue el elemento de mayor utilidad al abrirse paso en la muy intrincada vegetación plagada de árboles viejos y arbustos de cornizuelo que bloqueaba el sendero abandonado por décadas tras la apertura del camino real nuevo por el Consulado de Veracruz en 1803.

Ya sea como herramienta de casa y trabajo, como instrumento de guerra o exploración, el machete seguirá siendo por muchos años el arma del pueblo y de todos sus estratos sociales, la tres veces centenaria y confiable espada americana.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana dedicado a la investigación histórica. Conferencista, diseñador, artista visual, fotógrafo profesional, técnico en informática, docente y capacitador en varias instituciones y empresas. Ha sido galardonado dos veces con el diploma de honor y la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana del H. Ayuntamiento de Veracruz, entre otros reconocimientos. Cómo fundador y director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), ha dedicado una década al estudio de diversas rutas antiguas, así como a la historia, arquitectura e ingeniería de sus poblaciones.

BIBLIOGRAFÍA:

Órtiz Escamilla, Juan, comp. Veracruz en armas. La guerra civil 1810-1820. Antología de documentos, México, Universidad Veracruzana, 2008.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

SOLDADOS DE CUERA, Wikipedia:
https://en.wikipedia.org/wiki/Soldado_de_cuera

LA ESPADA ANCHA IN NEW MÉXICO, Conor McMahon, Stockman Foundation Fellow, Conservation Lab:
http://www.elpalacio.org/articles/espada.pdf

ESPADA ANCHA, Espadas de México y Hispanoamérica Colonial:
http://www.vikingsword.com/ethsword/espadaan/index.html

NOTAS SOBRE EL DESARROLLO DEL MACHETE, Carter Rila:
http://www.vikingsword.com/rila/index.html

MACHETE, EcuRed:
https://www.ecured.cu/Machete

EL MACHETE, Diario Semana, Carlos Eduardo Jaramillo C., 24 de junio de 2006:
https://www.semana.com/especial…/articulo/el-machete/79610-3

TIPOS DE ACERO, Leopard.es:
https://www.leopard.es/content/29-tipos-de-aceros

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