López Arias, el gobernador que asestó golpe mortal a la Orquesta Sinfónica de Xalapa


por Rodolfo Calderón Vivar

Este 21 de agosto se cumplieron 90 años del primer concierto formal de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, realizado  en el año de 1929, en el desaparecido Teatro Lerdo, ubicado en el primer cuadro de  la ciudad de Xalapa.  Este nuevo conjunto musical se integraba con los músicos de la Banda del Estado, que ya tenía un público asiduo a la música de concierto desde hacía varios años, en una ciudad que se preciaba por su gran actividad cultural desde el siglo pasado

Foto antigua del escenario del Teatro Lerdo, que fue fundado originalmente como Teatro Cauz en el año de 1852

Fue el gobernador Adalberto Tejeda quién impulsó la creación de la nueva organización musical, dotándola de un presupuesto que le permitiera  realizar presentaciones  ligadas al Departamento Universitario de la capital del estado. La orquesta, su primer concierto,  estuvo integrada por 19 instrumentistas de cuerda, 16 alientos, 3 percusionistas y un tecladista haciendo un total de 38 músicos y fue dirigida por el Maestro Juan Lomán y Bueno, entonces director de la Banda de Música del Estado.

 

La noche del 21 de agosto, Juan Lomán y Bueno, dirigió el primer concierto de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, que inició en punto de las 20:45, con un programa integrado por las siguientes piezas:

  • Sinfonía Inconclusa de Franz Schubert
  • Fantasía Húngara para piano y orquesta de Franz List
    Solista: Fernando Lomán y Bueno – Piano
  • Suite No. 1 de Peer Gynt de Edvard Grieg

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Lomán y Bueno era un música coatepecano, hijo del compositor poblano, Juan Lomán Bretón, quien fuera contratado por el Jefe Político del Cantón de Coatepec, don Jacinto García, para dirigir la Banda de Música de Coatepec, en el año 1886.   Por ese origen paterno, el  pequeño Juan  fue procurado en el aprendizaje de la música, que le permitieron, más tarde, estudiar  violín, dirección coral y de orquesta, y música de cámara en el Conservatorio Nacional de Música en la Ciudad de México.

 

Juan Lomán Bretón y Juan Lomán y Bueno, padre e hijo, aparecen en esta fotografía pocos meses antes de la muerte del primero, en el año de 1944. Su hijo aparece con el uniforme de la Banda del Estado, de la cual fue titular hasta el año de 1952. El primer director de la Orquesta Sinfónica de Xalapa falleció en el año de 1965.

 

En la ciudad de México, Juan Lomán y Bueno fue integrante del Cuartero Clásico de México, al inicio de la década de los veintes, y posteriormente Primer Violín de la Sinfónica Nacional que no saba sueldos a sus integrantes sino pago por concierto, lo que orilló a que el maestro aceptará   oferta del gobierno de Veracruz para fundar y dirigir la Banda del Estado, en 1925, en la ciudad de Xalapa, una población muy cercana a la casa paterna. Después vendría la dirección de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, sin dejar de ser director de la banda estatal.

Fueron tiempos heroicos en lo financiero porque los sueldos no eran altos y algunos de los ejecutantes hacían doble labor, unas veces como integrantes de la nueva sinfónica y otras tantas como ejecutantes de la Banda del Estado. El recinto musical de la OSX fué la Escuela Secundaria y de Bachilleres, que hoy se le conoce como la Preparatoria Benito Juárez en el centro de la capital veracruzana, ahí contaban con una biblioteca musical y espacios de ensayo. Justamente en el paraninfo  de dicha escuela fue tomada una de las únicas fotografías de aquella  que se conservan del conjunto musical que dirigió Juan Lomán.

Juan Lomán y Bueno mantuvo sus dos puestos de director, en la Banda del Estado y la orquesta sinfónica, hasta 1944, cuando el gobernador Jorge Cerdán, convencido por sus allegados  de   personalidad extrovertida y relaciones en el mundo del arte y la política, de José Ives Limantour, invitado en una ocasión a ser director huesped de la OSX, decide convertirlo en el director titular. El era hijo de quien fuera Ministro de Hacienda, con el mismo nombre, del Gral. Porfirio Díaz, el dictador mexicano. Resultado de imagen para musico jose ives limantour

Con Limantour, un música de grandes aspiraciones y origen aristócratico, el presupuesto de la orquesta creció, sobretodo en el rubro de los sueldos. A cambio, el nuevo director logró traer a destacadas figuras de la música internacional para ser solistas  y la participación de directores invitados de la talla de Fritz Reiner y Hermann Scherchen, la interpretación del concierto no. 1 de Paganini por el violinista Ruggiero Ricci, así como el estreno en México de la sinfonía no. 4 “Deliciae Basiliensis” de Honegger y la sinfonía no. 4 de Mahler, entre varios otros (Alemán Velazco, Arredondo Álvarez, & Salmerón Roiz, 2002).

 

Para financiar a la Orquesta Sinfónica de Xalapa y hacer financiable el sostenimiento de la misma, ahora que había llegado Limantour, el gobernador Cerdán convocó a empresarios y políticos a conformar una asociación civil que también contribuyera a obtener fondos para sostener la nueva época del conjunto sinfónico. De alguna manera esta disminuía el riesgo de que el presupuesto asignado del gobierno no alcanzara para pagar, cuando menos, los nuevos sueldos de los música de la sinfónica.  La Asociación Civil, presidida por el gobernador, incluía en su directorio a Don Adolfo Ruiz Cortínez, que años después llegaría a ser presidente de la república, asi como a una larga lista de empresarios no solo veracruzanos sino también de otros estados de la república, denominados benefactores, adonde la Orquesta Sinfónica se comprometía a presentar sus conciertos. La interesante propuesta de la asociación abarcaba así a una gran parte del poder económico y empresarial de la época como sustento de las bases presupuestales de la orquesta que dirigía el nuevo director.

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Rivalizaba la OSX con la Sinfónica Nacional y por la presencia, en sus conciertos,  de figuras como el violinista de origen polaco Henryk Szeryng, al pianista chileno Claudio Arrau, el pianista Carlos Okhuysen, el violinista Higinio Ruvalcaba, el pianista ruso Alexander Uninsky, asi como nuevas figuras de la talla del tubista Francisco Sánchez, el flautista Antonio N. Guzmán, el clarinetista Máximo Romero.

Pero una orquesta así, con proyección nacional e internacional, comenzó a requerir de más inversión económica hasta que en el  1952 se descubrió que el director Limantour se excedía en gastos, según revisiones de los contadores del gobierno de Marco Antonio Muñoz, y su cese fue casi inmediato, quedando como nuevo titular el primer violín de la orquesta, Luis Ximénez Caballero, que era xalapeño. Quedaba en pie la Asociación Civil pero la reducción del presupuesto estatal, vital para gastos operativos, dificultaba el asunto.

Maestro Luis Ximénez Caballero

Ximénez Caballero asume a la sinfónica en un caos económico ante la reducción drástica  del presupuesto por parte del gobierno y con ello, la deserción de algunos de sus integrantes que no aceptaron la reducción de sueldos. Tuvo que combinar su labor de director musical con la de gestor de recursos financieros a través de diferentes mecenas, así como de los conciertos que se comenzaron a multiplicar en diversas ciudades del país, dada la fama que ya tenía la sinfónica, tras   haber sido dirigida por Limantour. Fue entonces, con el incesante plan de conciertos hacia todos los rumbos de la república, que la sinfónica xalapeña  mantuvo   su   fama  nacional,  pese   a   la   nueva   era   de  restricciones   económicas.

Además de ser  un notable director y compositor, el xalapeño se fue adentrando en las cofradías intelectuales de la naciente Universidad Veracruzana, participando incluso en la fundación de la revista de La Palabra y el Hombre, así como en la consolidación de la editorial de dicha universidad. Con su incesante labor, la orquesta  volvió, poco a poco a dimensionarse internacionalmente, trayendo figuras importantes del ámbito musical de la época. Fueron épocas de grandes festivales musicales internacionales en la ciudad de Xalapa, como el Segundo Concurso Internacional de Violonchelo que se llevó a cabo  en conjunto con el Primer Festival de Música “Pablo Casals

 

El esfuerzo del director xalapeño iba viento en popa, con un prestigio más que justificado para seguir recibiendo el apoyo de la Asociación Civil y con la esperanza de que con la llegada del nuevo gobierno que encabezaría el Lic. Fernando López Arias, en el año de 1962, cabía la posibilidad de solicitarle un aumento a la partida presupuestal que destinaba el gobierno del estado para gastos de la Orquesta Sinfónica de Xalapa.

Pero Ximénez Caballero se enfrentó a una terrible noticia de labios del propio gobernador entrante, quien hizo una declaratoria  pública de que el gobierno de Veracruz retiraría todo el presupuesto a la orquesta porque Veracruz pertenecía a un país pobre que no se podía dar lujos para mantener a los músicos de la sinfónica.

En su retórico discurso, resaltó:

“Preguntaremos al pueblo si quiere agua potable, energía eléctrica y caminos, o quiere a la Orquesta Sinfónica de Xalapa. […] las cifras lo dicen todo, el pobre estado de Veracruz necesita comida, no música […]”.

 

El escándalo alcanzó niveles nacionales. Pero había opiniones en pro y en contra.  Las que apoyaban a López Arias eran las que sostenían el aparato político de entonces que consideraron casi una actitud patriótica la del gobernante por su decisión de austeridad para cuidar los dineros del pueblo.

Los que estaban a favor de que el gobierno siguiera apoyando a la sinfónica estaban en los medios intelectuales y en los ámbitos universitarios, muy pocos para confrontarse con  ese pueblo al que invocaba Fernando López Arias.

Según fuentes cercanas al tercer director de la OSX,  cuando posteriormente el presidente de la república, Adolfo López Mateos visitó Xalapa y, acompañado del gobernador, Fernando López Arias, encabezó un acto público,   Luis Ximénez Caballero se presentó  ante ellos y rompió una batuta que llevaba en la mano y anunció al público que se iba de su tierra natal para dirigir la Orquesta Sinfónica de Chichuahua.

El gobernador Fernando López Arias anunció que su gobierno dejaría de contribuir a parte del sostenimiento de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, en el año de 1962

No hay referencias mayores de la época sobre  la reacción del gobernador y del presidente de la república, pero es obvio que nadie impidió que el tercer director de la OSX se retirara del acto, visiblemente enojado. Así culminaba un ciclo de esplendor de la organización musical xalapeña bajo la conducción de un director xalapeño.

 

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